La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran.
Las gentes propensas a la melancolía son las mejores dotadas para el amor.
Estamos intentando construir una plataforma que utiliza Internet para permitir que las buenas gentes de América hablen sobre su frustración con el país polarizado en política en el que vivimos.
El derecho de gentes se funda naturalmente en este principio: que las diferentes naciones deben, en tiempo de paz, hacer todo el bien posible unas a otras, y en tiempo de guerra, causar el menor daño posible, sin menoscabo de sus intereses reales.
Nos ocupamos mucho de ser gentes de bien según la ley de Dios; no sabríamos serlo según nosotros mismos.
Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda ni el más pequeño rincón para el sentido propio.
El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.
Las gentes virtuosas desacreditan la virtud.
La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad se arrastra, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.
Me divierten las gentes que quieren seguir unas reglas, porque en la vida no hay más que lo excepcional.
El rey está rodeado de gentes que no piensan sino en divertirlo y en impedir que piense en sí mismo. Porque, por muy rey que sea, es desgraciado si piensa en ello.