Sin duda, es importante desarrollar la mente de los hijos. Sin embargo, el regalo más valioso que se les puede dar es desarrollar su conciencia.
Ciertos hombres de mal corazón creen que reconciliarse con el cielo es dar una limosna.
¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!
El mundo no puede dar alegrías tan grandes como son las que quita.
El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa.
Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
La religión debería servir más para dar ánimos a los buenos que para aterrorizar a los malos.
Es más importante dar a los hombres buenas costumbres que leyes y tribunales.
Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosnas a dar premios.
Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.
Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre.
Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de sí mismo es una lágrima.
No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo aceptar.
Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.
Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.
Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.
Que si ha de dar un desengaño muerte, mejor es un engaño que da vida.
Es más fácil dar consejos que sufrir con fortaleza la adversidad.
Siempre es bueno dar consejos, pero darlos buenos es fatal.
No existe el hombre que haya podido descubrir el medio de dar un consejo de amigo a una mujer, ni siquiera a la suya.
No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo a dar una mala opinión de uno mismo.
No olvides que dar un consejo es contraer un compromiso, cuando menos.
No es lo mismo predicar que dar trigo.
No es dichoso aquel a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitarle nada.
Sería absurdo pedirle al cálculo lo que puede dar la abnegación.
La conclusión es que sabemos muy poco y, sin embargo, es asombroso lo mucho que conocemos. Y aún más asombroso es que un conocimiento tan pequeño pueda dar tanto poder.
Podría llevarte a dar un paseo por la playa y señalarte casi cualquier criatura, y te daría su nombre en latín.