Los celos están poseídos por un demonio loco y un espíritu sordo al mismo tiempo.
Las personas que deciden estudiar, trabajar duro y dar lo mejor de sí mismos para llegar a un nivel superior, a menudo enfrentan envidia y celos, pero no están dispuestas a poner ese esfuerzo, y quieren recibir los mismos elogios.
Las personas se sorprenden por una chica confiada, que sabe lo que quiere en la vida y no va a dejar que nadie se interponga en su camino. ¿Y sabes qué es todo esto? Celos.
Cada diez años de mi vida he intentado escribir una novela. Pero no tenía nada que decir. Estaba demasiado absorto en mí mismo, y ahora me doy cuenta de que estaba escribiendo para los demás, para que me aplaudieran, vieran mi genio, me dijeran lo maravilloso que soy, o que sintieran celos de mi éxito.
Las personas magnánimas no tienen vanidad, no tienen celos y se alimentan de lo verdadero y lo bueno, siempre lo encuentran. Y, lo que es más, se encuentran en todas partes.
Los celos pueden ser una forma nueva de probar el amor, pero también pueden ofender la dignidad de una mujer perfectamente delicada.
Porque dicen, amor, que no caminas si los celos no te calzan las espuelas.
Los celos son una falta de estima por la persona amada.
Amor sin celos no lo dan los cielos.
Son celos, cierto temor, tan delgado y tan sutil, que si no fuera tan vil, podría llamarse amor.
Los celos son los hermanos del amor, como el diablo es hermano de los ángeles.
Los celos se nutren de dudas, y la verdad los disuelve o los llena.
El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba.
Los celos son una mezcla explosiva de amor, odio, avaricia y orgullo.
De cualquier forma, los celos son en realidad una consecuencia del amor: os guste o no, existen.
La envidia es causada por ver a otro gozar de lo que deseamos; los celos, por ver a otro poseer lo que quisiéramos poseer nosotros.
Los celos son hijos del amor, pero son bastardos, te confieso.
Los celos no son más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor.
Sólo la incertidumbre mata los celos.
La rabia de los celos es tan fuerte que fuerza a hacer cualquier desatino.
Y mi ardiente pasión murió de frío; así muere el amor cuando no hay celos.
Los celos son siempre el instrumento certero que destruye la libertad interior y elimina en la compañía toda la felicidad posible.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Los celos son una ceguera que arruina los corazones; quejarse y lamentarse no son signos de afecto, sino de locura y malestar.
Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.
Pedir celos es despertar a alguien que está durmiendo.
Los celos nacen del amor, pero no mueren con éste.
Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio.
Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
Con la perfidia de las mujeres se consigue curar los celos.