En los celos hay más amor propio que amor.
Los celos matan el amor, pero no el deseo. Este es el verdadero castigo de la pasión traicionada.
Los celos nacen entre quienes se quieren, del aire que pasa, del sol que toca y de la tierra que pisamos.
Los celos, cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y la ambición.
El que no tiene celos no está enamorado.
Los celos son la icteria del alma.
Lo que hace tan agudo el dolor de los celos, es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo.
Más celos da a la maldad la virtud que el vicio.
Ningún vanidoso siente celos.