El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecerlas las cierra.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
La libertad es una ilusión que con ningún dinero se paga.
Que cada palo aguante su vela.
Primero está la obligación que la devoción.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Haciendo y deshaciendo se aprende.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Quien a hierro mata, a hierro muere.
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
Hay confianzas que matan.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
La lengua, aunque no tiene huesos, los quiebra.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Quien al escoger mucho titubea, lo peor se lleva.
Breve habla el que es prudente.
Un médico cura, dos dudan, y tres mueren seguro.
A barriga llena, corazón contento.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Zurcir bien, es más que tejer.
Hombre bien hablado, en todas partes bien visto.
Porque otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
Zapato que aprieta, no me peta.
Quien parte y reparte, se lleva la mejor parte.