Fraile de buen seso, guarda lo suyo y también lo ajeno.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Que la haga el que la deshizo.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Favores harás, y te arrepentirás.
Quien se alegra del mal del vecino, el suyo le viene en camino.
Toma una cucharada de tu misma medicina.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Yunta buena o yunta mala, el buen arador, bien ara.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Zapato de tres, del primero que llegue es.
Calla, haz, y con la tuya te saldrás.
Un buen consejo, no tiene precio.
Quien escucha su mal, se oye a sí mismo.
Una gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
No se hizo la miel para la boca del asno.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
La fortuna gira sobre una rueda, que nunca está quieta.
Zapatero a tus zapatos.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Resultó peor el remedio que la enfermedad.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.