El amor es algo realmente aterrador, y nunca se sabe lo que va a suceder. Es una de las cosas más hermosas de la vida, pero también una de las más aterradoras. Vale la pena el miedo porque trae conocimientos, experiencias, aprendizaje de la gente y recuerdos.
La mujer celosa en sí no reposa, y al marido siempre le trae aflicción.
Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.
Todo vicio trae siempre su consiguiente excusa.
El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios como nuestras buenas cualidades.
La fama trae la soledad. El éxito es tan frío como el hielo y tan poco hospitalario como el Polo Norte.
Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte.
La soledad es a veces la mejor compañía, y un corto retiro trae un dulce retorno.
La superstición trae mala suerte.
La queja trae descrédito.
Trae el hombre recluso en el alma una eternidad, y algo puede aprender el hombre en esta eternidad respecto a la esencia de su alma misma.
Cada quien sabe lo que trae en su morral.