Sí, los Estados Unidos siempre han sido una meritocracia, pero ahora, si no eres brillante o hermoso, o ambos, no hay mucho que hacer, ya que pueden producir más barato en Shanghái y Mumbai.
No es posible construir grandes edificios, o grandes ciudades, lugares hermosos, lugares donde te sientas a ti mismo, lugares donde te sientas vivo, si no sigues este camino. Y, como se verá, de esta manera, cualquier persona que lo busque será llevada a edificios que en sí mismos son tan antiguos en su forma, como los árboles, las colinas y nuestras caras.
La traducción es como una mujer. Si es hermosa, no es fiel. Si es fiel, no es ciertamente hermosa.
Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena conocerla, y si la naturaleza no fuera digna de saber, no valdría la pena vivir.
Mi opinión es que todo debe basarse en una idea simple. Y creo que esta idea, una vez que finalmente la descubren, será tan convincente, tan hermosa, que dirán que sí, que sí, ¿cómo pudo haber sido diferente?
Si te casas con un hombre rico, da igual si es feo o bonito.
Sigo preguntándome si hay vida después de la muerte. Y si la hay, ¿le cambiarán a uno un billete de veinte pavos?
El autor que ha alcanzado fama, corre el riesgo de verla disminuir, tanto si sigue escribiendo como si deja de hacerlo.
El auténtico problema no es si las máquinas piensan, sino si lo hacen los hombres.
Aquí hay un buen criterio para medir el genio: observa si progresa o solo da vueltas sobre sí mismo.
Si abordas una situación como si fuera asunto de vida o muerte, morirás muchas veces.
No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad.
Si tienes mucho, da mucho; si tienes poco, da poco: pero da siempre.
Si los rebeldes pudieran triunfar, descubrirían que se habían destruido a sí mismos.
Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.
¿La cuestión de la fe? Me la planteo todos los días, sin cesar. He dicho no. He dicho no a Dios, si se me permite expresarme de esta manera brutal; pero la cuestión se replantea a cada instante. Estoy obsesionado, digámoslo claramente, obsesionado, si no por Dios, por el no-Dios. Así es.
Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?
¿Por qué esperas con impaciencia las cosas? Si son inútiles para tu vida, también es inútil esperarlas. Si son necesarias, vendrán y lo harán a tiempo.
El ignorante, si calla, será tomado por erudito, y pasará por sabio si no abre los labios.
Una persona perezosa es un reloj sin agujas, inútil tanto si funciona como si está parado.
Si los hombres emplean su libertad de tal manera que renuncian a ella, ¿pueden considerarse menos libres por ello? Si el pueblo elige por un plebiscito a un déspota para gobernarlo, ¿sigue siendo libre porque el despotismo es obra suya?
Con el poder mantenemos una relación ambigua: sabemos que si no existiera autoridad nos comeríamos unos a otros, pero nos gusta pensar que, si no existieran los gobiernos, los hombres se abrazarían.
Si las leyes las hicieran los hombres, o si las dictaran los jueces, sería legal matar, robar, adulterar, etcétera.
La multitud por sí sola nunca llega a nada si no tiene un líder que la guíe.
La civilización no perdura porque a los hombres solo les interesan sus resultados: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Solo se mantiene una civilización si muchos contribuyen con su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren disfrutar del fruto, la civilización se hunde.
Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, responde que sí y ponte enseguida a aprender cómo se hace.
En política, si quieres que se diga algo, pídeselo a un hombre. Si quieres que se haga algo, pídeselo a una mujer.
La mujer es como la sombra: si la huyes, sigue; si la sigues, huye.
Una Constitución no puede por sí misma hacer feliz a un pueblo. Una mala sí puede hacerlo infeliz.
La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.