El arte de ser sabio consiste en saber a qué se le puede hacer la vista gorda.
Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.
La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.
El que tiene las nociones más precisas sobre las causas de las cosas y es capaz de explicarlas perfectamente en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.
Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven.
No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles.
Sabio es aquel que constantemente se maravilla.
Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona.
Por los defectos de los demás el sabio corrige los propios.
El ignorante tiene valor; el sabio miedo.
El ignorante, si calla, será tomado por erudito, y pasará por sabio si no abre los labios.
El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación.
Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
¿Quién es libre? El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus deseos y desprecia los honores del mundo, que confía únicamente en sí mismo y ha pulido y redondeado las aristas de su carácter.
Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.
Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer.
El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.
Un tonto sabio es más tonto que un tonto ignorante.
¿Cómo se llama al animal más temible? Preguntó un rey a cierto sabio. Y éste respondió: los salvajes le llaman tirano; los mansos, adulador.
Es mucho más difícil juzgarse uno mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte correctamente, serás un verdadero sabio.