La presente carta es muy larga, simplemente porque no tenía tiempo libre para hacerla más corta.
Cada época anhela un mundo más hermoso. Cuanto más profunda es la desesperación y la depresión por el presente confuso, más intenso es ese anhelo.
No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tener siempre presente. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.
Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel.
Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro.
El único límite para nuestra comprensión del mañana serán nuestras dudas del presente.
No anheles el bien futuro; mira que ni el presente está seguro.
Nuestra imaginación nos engrandece tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad.
El espectáculo de lo bello, en cualquier forma en que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones.
Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con desconfianza si se pretende asegurar el porvenir.
No es necesario destruir el pasado, se ha ido; en cualquier momento, puede volver a aparecer, parecer ser y ser presente.
Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente.
El presente es la suma total viviente del pasado.
El presente sólo se forma a partir del pasado, y lo que se encuentra en el efecto ya estaba en la causa.
Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso disfrutan del presente, cosa que rara vez nos sucede a nosotros.
El pasado siempre está presente.
El pasado es una colección interminable de horrores que solo merece el más completo olvido; el futuro, una incógnita poco confiable que hay que asegurar; el presente, el campo de batalla donde hay que garantizar la vejez.
No hay presente: todos los caminos son recuerdos o preguntas.
Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro.
A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.
No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos.
Un hombre debe vivir el presente y ¿qué importa quién eras la semana pasada, si sabes quién eres hoy?
El presente no existe, es un punto entre la ilusión y la añoranza.
El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. Por eso, el presente se nos escapa.
El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo.
Ni el pasado existe ni el futuro. Todo es presente.
No existe el presente: Lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado.
La totalidad está presente incluso en las piezas rotas.
El secreto del éxito en la vida de un hombre está en prepararse para aprovechar la ocasión cuando se presente.