Piensa mal y acertarás.
Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo. Un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de tener talento.
Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.
Cada generación piensa que puede ser más inteligente que la anterior.
La gente buena, si se piensa un poco en ello, siempre ha sido gente alegre.
Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo.
Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.
El hombre hace suyo un lugar no sólo con el pico y la pala, sino también con lo que piensa al picar y palear.
Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.
El hombre juicioso sólo piensa en sus males cuando ello conduce a algo práctico; todos los demás momentos los dedica a otras cosas.
Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil.
Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.
El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada.
Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
Al comprar una casa, piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Cuando un hombre piensa a lo grande se equivoca a lo grande.
El que no piensa en sus deberes sino cuando se los recuerdan, no es digno de estimación.
Piensa el ladrón que todos son de su condición.
No tengo derecho a decir o hacer nada que disminuya a un hombre ante sí mismo. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen
Mucha gente piensa, o por lo menos siente, que el que no tiene sus hábitos y sus entusiasmos es un enemigo. A mí me parece lógica la intransigencia tratándose de ideas esenciales.
El que se ve en una situación peligrosa piensa con las piernas.
Si un hombre se deja tentar por un asesinato, poco después piensa que el robo no tiene importancia, y del robo pasa a la bebida y a no respetar los sábados, y de esto pasa a la negligencia de los modales y al abandono de sus deberes.
El rey está rodeado de gentes que no piensan sino en divertirlo y en impedir que piense en sí mismo. Porque, por muy rey que sea, es desgraciado si piensa en ello.