Imagino que sé lo que significa vivir y morir como no violento. Pero me falta demostrarlo mediante un acto perfecto.
Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir... Los valientes ni se enteran de su muerte.
Hay que ser sublime sin interrupción. El dandy debe vivir y morir ante el espejo.
Más vale morir con honra que vivir deshonrado.
Quiero vivir y morir en el ejército de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente.
No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo quien ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.
El envidioso puede morir, pero la envidia nunca.
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría, no podrá morir nunca.
Una dulce y triunfante libertad se apodera de aquellos que saben que van a morir pronto.
Si no estás preparado para morir por ella, saca la palabra libertad de tu vocabulario.
El único medio de conservar la libertad del hombre es estar siempre dispuesto a morir por ella.
¡Ah, el eterno femenino!, decía aquel señor cuya mujer nunca acababa de morir.
Como los individuos, las naciones nacen y mueren; pero la civilización no puede morir.
Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan joven que hoy no pudiera morir.
Prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado.
Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.
Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir.
El suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras.
Aprende a vivir y sabrás morir bien.
Avergüénzate de morir antes de haber conseguido alguna victoria para la humanidad.
Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir.
Los senos de la mujer son la única persistencia del hombre; los coge al nacer y no los suelta hasta morir de viejo.
Cuando no se ha sabido vivir, menos aún puede saberse morir.
A menos que haya complicaciones, está a punto de morir.
Nadie es tan joven que no pueda morir hoy.
La única alegría en el mundo es comenzar. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante. Cuando falta esa sensación uno quisiera morir.
¿Quién sería lo bastante insensato para morir sin haber dado al menos la vuelta a su cárcel?
Morir es tan sencillo y tan aceptable como nacer.
Matarse por no morir es ser igualmente necio y cobarde.