Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.
Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca.
No olvidemos jamás que lo bueno no se alcanza nunca sino por medio de lo mejor.
Es preciso elevarse con las alas del entusiasmo. Si se razona, no se volará jamás.
Jamás hallé compañera más sociable que la soledad.
Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable.
Jamás hay que discutir con un superior, pues se corre el riesgo de tener razón.
Es necesario diferenciar las cosas: lo que siempre existe sin haber nacido, y lo que siempre está comenzando sin jamás llegar a ser.
La mejor forma de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás.
Pues el pájaro cantor jamás se para a cantar en un árbol que no da flor.
Sería necesario imponer esta regla: no repetir jamás una afirmación malévola sin verificar su contenido. Aunque es cierto que así nunca se hablaría de nada.
Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.
Voy despacio, pero jamás desandando lo andado.
La injusticia es una madre jamás estéril: siempre produce hijos dignos de ella.
Viven más contentos aquellos en quienes jamás puso los ojos la fortuna, que los otros de quienes los apartó.
Jamás mueren en vano los que mueren por una causa grande.
Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés.