Tras una ruptura sentimental: "Es una desagradecida, no aprecia el dinero que gasté en ella. Por Navidad, por ejemplo, le compré seis pares de medias. Y en junio, para su cumpleaños, las hice zurcir todas".
Soy tan viejo o tan sátiro, que mi amante es compañera de clase de mi hija.
La mejor vacuna contra la infidelidad es instalarte con tu mujer en el sector ruso de Berlín.
La televisión está creando una generación de imbéciles entre los que se encuentran mis nietos.
Tanto si permaneces soltero como si te casas, estás cometiendo un error irreparable.
Por viejo que sea, un hombre siempre puede ponerse un tupé y tocar el culo a las camareras.
Me gustan los hombres que, incluso en las circunstancias más adversas, dejan de fumar puros.
Si practicar sexo fuera delito y el botones del hotel Beverly Wilshire hablara, ya estaría condenado a cadena perpetua.
Mi vida social es un asco. Podría hacerme rico mostrando a los turistas las fachadas de las casas de famosos a cuyos interiores nunca fui invitado.
Un segundo matrimonio es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.
Las mujeres que huelen a burdel me traen recuerdos de infancia.
Las letras, el intelecto y el buen gusto no forman parte del 'American way of life'.
Desde que en una velada literaria aseguré que la metáfora es un caballo, no soy muy bien recibido por los intelectuales.
Estoy demasiado interesado en las esposas de otros como para pensar en adquirir una para mí.
Por el mero hecho de existir la gente se cree con derecho a ser feliz.
Lo malo de las mujeres en el sexo es cuando se vuelven persistentes.
Siempre he soñado con ir a la cárcel por maniaco sexual. Si no lo he logrado, ha sido porque mi físico me ha traicionado.
No puedo irme a dormir sin antes acostarme.
De todas mis admiradoras, mi exmujer es la más exigente: no solo quiere mi autógrafo, sino sobre un cheque en blanco.
Lo que veo más obsceno en una mujer es que opine.
Poseo todas las taras físicas que los anuncios de televisión prometen curar en 24 horas.
No me casaré hasta que encuentre a la que me haga gozar más que una partida de póquer.
Me avergüenza confesar la edad que tenía cuando descubrí que un ginecólogo es un médico que hace cosas misteriosas con las mujeres. (También hay otras personas que hacen cosas misteriosas con las mujeres, pero todavía no he descubierto cómo se llaman en público).
En los tiempos que no he podido mantener a mi mujer y a mi perro, siempre ha sido la mujer la que se ha marchado. Resulta más barato vestir a un perro.
Hay hombres tan poco dotados para las relaciones sociales que caen mal hasta en los burdeles.
Mire que hacer una fiesta y no invitarme... He estado a punto de no venir.
He escrito mis libros aprovechando los ratos interminables en que esperaba a que mi mujer se arreglara para salir a cenar.
En Hollywood nadie escribe su propio correo. La correspondencia siempre la envían al abogado, al médico, al agente. Si alguien recibe una carta de su dentista, nunca le responde. Solo le envía las pocas caries que le queden, y él las empasta y se las remite a su abogado.
Los cigarros me dan un aspecto varonil. Con uno en la boca no hay posibilidad de ser confundido con una chica.
Las películas no me hacen justicia. Ninguna cámara puede captar mi belleza interior.
Humor o humorismo (del latín: humor, -ōris) es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas.