La felicidad es ese estado de conciencia que proviene del logro de los propios valores.
El logro de la felicidad es el único propósito moral de tu vida, y esta felicidad, no el dolor o la estúpida autocomplacencia, es la prueba de tu integridad moral, ya que es la prueba y el resultado de tu fidelidad en la consecución de tus valores.
Una mesa, una silla, un plato de fruta y un violín, ¿qué más necesita un hombre para ser feliz?
La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad.
Nada nos puede impedir sentir esta maravillosa felicidad de ser preferidos a otros.
La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista.
Hacer felices a otros hombres: no hay nada mejor ni más bello.
El poder, después del amor, es la primera fuente de felicidad.
Describir la felicidad es disminuirla.
Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, solo esa, puede ser la hora más feliz o la más amarga de tu vida.
El ánimo gozoso hace florecer la vida; el espíritu triste marchita los sucesos.
La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace.
Si el dinero no te da la felicidad devuélvelo.
La fidelidad de muchos hombres se basa en la pereza, la fidelidad de muchas mujeres en la costumbre.
Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.
La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.
La esperanza de una felicidad eterna e incomprensible en otro mundo, es cosa que también lleva consigo el placer constante.
La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
Así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis; por eso es doblemente deseable.
La felicidad consiste, principalmente, en aceptar la suerte; es querer ser lo que uno es.
Si deseas felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felicidad, sé compasivo.
La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta.
No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad.
Nunca, en verdad, vacilé en la convicción de que la felicidad es la prueba de toda regla de conducta y el fin de la vida.
Si bien buscas, encontrarás.
Sólo un idiota puede ser totalmente feliz.
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
La felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría.