Hemos estado en esa situación en la que estás tan feliz de hacer lo que te gusta que te aprovechas.
Es muy importante generar una buena actitud, un buen corazón, tanto como sea posible. A partir de aquí, la felicidad, tanto en el corto plazo como en el largo, vendrá para ti y para otros.
La felicidad no es algo ya hecho. Viene de tus propias acciones.
El día de la felicidad individual ha pasado.
La verdad es una profunda bondad que nos enseña a estar satisfechos en nuestra vida cotidiana y a compartir esa misma felicidad con la gente.
La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.
La felicidad es la ausencia de miedo.
Solo quien es feliz puede repartir felicidad.
La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.
No es necesario que mientras yo viva deba vivir feliz; es necesario que durante el tiempo que viva, deba vivir con honor.
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
Estoy a punto de casarmee y tengo, por supuesto, toda la miseria que tiene un hombre en búsqueda de la felicidad.
A todos los que sienten alegría, deben compartirla. La felicidad nace compartida.
Feliz es el hombre que escucha; infeliz el hombre que habla.
La felicidad compensa en altura lo que le falta en longitud.
Lo más importante es disfrutar de tu vida -para ser feliz- que es lo que verdaderamente importa.
Oí una vez una definición: ¡La felicidad es salud y mala memoria! Me gustaría ser quien lo inventó, porque es muy cierto.
Bueno, yo estoy feliz todo el tiempo, lo cual es muy agradable.
Contra el asalto de la risa, nada puede resistir.
El individuo es perfecto tal como es. Es un ser racional, creativo y emprendedor. Pero sería aún más perfecto si solo siguiera su propia felicidad.
Muchas personas ignoran que la felicidad es diferente para cada individuo, pero en nombre del colectivo harán lo que sea para imponer su versión de "la felicidad".
La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción.
Lo que llamamos felicidad en el más estricto sentido viene de la satisfacción (de preferencia súbita) de las necesidades que han sido represadas hasta un alto grado.
La meta hacia la cual el principio del placer nos impulsa -de llegar a ser felices- no es posible: sin embargo, no podríamos -o mejor dicho, no podemos- renunciar a los esfuerzos para llegar más cerca a la realización de la misma por un medio u otro.
Así como un hombre de negocios prudente evita invertir todo su capital en una sola cosa, la sabiduría probablemente también nos advierte de no anticipar toda nuestra felicidad en un solo lugar.
La felicidad proviene de la capacidad de sentir profundamente, de disfrutar simplemente, de pensar libremente, de arriesgar la vida, de ser necesitado.
La felicidad consiste en hacer el bien.
Cuanto más felices pueden ser las personas, más infelices se vuelven.
Descarta los harapos desahuciados de ese vicio al que llamas virtud: la humildad – aprende a valorarte a ti mismo, que quiere decir: a luchar por tu felicidad – y cuando aprendas que el orgullo es la suma de todas las virtudes, aprenderás a vivir como un hombre.
Sólo hay una felicidad en la vida, amar y ser amado.
La felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría.