El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.
Como no fue genial, no tuvo enemigos.
Sólo temo a mis enemigos cuando empiezan a tener razón.
Hay que acostumbrarse a vivir con los enemigos, ya que no a todos podemos hacerles nuestros amigos.
¿No tienes enemigos? ¿Es que nunca dijiste la verdad o nunca amaste la justicia?
Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos.
La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos.
Si no tienes enemigos es señal que la fortuna te ha olvidado.
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos realmente lo son: por esta razón es un excelente consejo aprovechar todas sus censuras para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, es algo similar a cuando se utiliza una amarga medicina.
Perdona a tus enemigos, pero jamás olvides su nombre.
Criados, enemigos pagados.
¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos nuestros amigos?
Los peores enemigos son los que aprueban siempre todo.
Todos nuestros enemigos son mortales.
Los mayores enemigos de la libertad no son aquellos que la oprimen, sino los que la ensucian.
Los resultados de los cambios políticos rara vez son aquellos que sus amigos esperan o que sus enemigos temen.
El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad.
Quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que su mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles.
Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.
Si quieres hacer enemigos, intenta cambiar algo.
Juzga a un hombre tanto por sus amigos como por sus enemigos.
Si quieres la paz, no hablas con tus amigos. Hablas con tus enemigos.
¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos.
Si te quejas de que te traicionó, búscame enemigos a los que pueda odiar.
La peor especie de enemigos es la de los aduladores.
Morir por la patria es una gloria; pero son más útiles los que saben hacer morir por la patria a los soldados enemigos.