Verse a uno mismo suele ser un buen estímulo para el sentido del humor.
El que es bueno en la familia también es un buen ciudadano.
El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.
La alegría ha sido llamada el buen tiempo del corazón.
Un buen arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma.
Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia.
Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.
Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.
Quien gobierna a un pueblo dando buen ejemplo se parece a la estrella polar, que permanece inmutable mientras los astros giran a su alrededor.
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
El miedo no es un buen maestro para enseñar virtudes.
Nadie recordaría al buen samaritano si, además de tener buenas intenciones, no tuviera dinero.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino adaptar su condición a las leyes.
Arréglese al estado como se conduce a la familia, con autoridad, competencia y buen ejemplo.
No valores el dinero más ni menos de lo que vale, porque es un buen sirviente y un mal amo.
El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.
Un buen gobierno es como una buena digestión; mientras funciona, casi no la percibimos.
Octubre vinatero, padre del buen cuero.
Un buen remedio contra la enfermedad del yuppie: invierte más tiempo en tu trabajo que trabajo en tu tiempo.
El buen paño en el arca se vende.
Si tienes buen estómago, no te duele ningún costado y puedes andar con tus pies, ninguna otra cosa mejor podrán añadirte todas las riquezas de los reyes.
Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete.
Para hacer ejercicio, pasee con alguien que le acompañe de buen grado, preferentemente un perro.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Ninguna cosa hay tan difícil como el arte de hacer agradable un buen consejo.
A buen hambre no hay pan duro.
La filosofía del vagabundo se apoya en la no necesidad de nada y el buen talante de aceptarla sin queja alguna.
Es fácil reconocer si el hombre tiene buen gusto: la alfombra debe combinar con las cejas.
La mitad está hecha cuando las cosas tienen un buen principio.