Lo hermoso de la escritura es que no tienes que hacerlo bien a la primera, a diferencia, digamos, de un cirujano cerebral. Siempre se puede mejorar, encontrar la palabra exacta, la frase adecuada, el símil perfecto.
La vida familiar era maravillosa. Las calles eran sombrías. Los patios eran sombríos. Pero en casa siempre había calor. Mis padres tenían una gran relación. Siempre me sentía seguro allí.
Robert Edmund Cormier fue un escritor estadounidense de literatura juvenil.
Nació en Leominster, Massachusetts. Vivió allí toda su vida, se casó, y tuvo tres hijas y un hijo. Fue reportero y columnista durante treinta años.
Siendo estudiante de primer año en la Universidad de Fitchburg escribió su primera historia corta, que fue publicada cuando un profesor suyo la envió a una revista católica nacional, sin que él lo supiera, recibiendo 75 dólares a cambio.[cita requerida]
Cormier comenzó su carrera profesional en la radio. Empezó a dedicarse por completo a la escritura tras el éxito de su primera novela para adolescentes, La Guerra del Chocolate.
Siempre estuvo preocupado por los problemas de la gente joven en la sociendad moderna, algo que reflejó en sus libros. Pronto estableció una reputación como un escritor brillante.