La envidia, el más mezquino de los vicios, se arrastra por el suelo como una serpiente.
Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian.
Todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes.
La mayoría de las personas abandonan sus vicios sólo cuando les causan molestias.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
Nuestras virtudes son, a menudo, hijas bastardas de nuestros vicios.
Bueno es carecer de vicios, pero es muy malo no tener tentaciones.
Los vicios se aprenden sin maestro.
No se desprecia a todos los que tienen vicios, pero sí a los que no tienen ninguna virtud.
Los hombres que tienen los mismos vicios se sostienen mutuamente.
El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
La gente, en general, soporta mucho mejor que se hable de sus vicios y crímenes, que de sus fracasos y debilidades.
Ninguno nace libre de vicios; y el hombre más perfecto es aquel que sólo tiene los pequeños.
Ha sido mi experiencia que gente que no tiene vicios tiene muy pocas virtudes.
Es propio de los necios ver los vicios ajenos y olvidar los propios.
La ignorancia es la madre de la maldad y de todos los demás vicios.
Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente.
La ociosidad es la madre de todos los vicios.
La ociosidad es madre de todos los vicios
La ociosidad camina con lentitud, por eso todos los vicios la alcanzan.
La falta de vicios aporta muy poco a la virtud.
La ociosidad camina tan lentamente que todos los vicios la alcanzan.
¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.
Quien vive entre deleites y vicios debe luego expiarlos con humillación y miseria.
La libertad puede conducir a muchas transgresiones, pero incluso a los vicios les presta una forma menos innoble.
La multitud de leyes frecuentemente presta excusas a los vicios.
No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos.
Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.
El respeto a uno mismo es, después de la religión, el principal freno de los vicios.