Respira profundamente para llevar tu mente a tu cuerpo. Luego mira, o piensa en la persona que provoca esa emoción: con atención, puedes ver que ella es infeliz, que está sufriendo. Puedes ver sus percepciones equivocadas. Se puede ver que no es hermosa cuando dice cosas desagradables.
Mi teoría sobre la vida es que la vida es hermosa. La vida no cambia. Tú tienes un día y una noche, un mes y un año. Nosotros, la gente, cambiamos: podemos ser miserables o felices. Es lo que haces con tu vida.
Mohammed bin Rashid Al Maktoum
Eso es lo más hermoso del boxeo: puedes recibir un golpe. Lo más importante al recibir un golpe es reaccionar a tu ego, y no hay mejor lección espiritual que tratar de no prestar atención a la reacción de tu ego. Eso es lo que hace que la gente salga de la pelea la mitad del tiempo.
Siempre debes estar bien y brillante, haciendo tu mejor trabajo, y tienes tanto trabajo hermoso que hacer. El mundo lo necesita, ¡y tú tienes que dárselo!
Tu secreto está en tu seno, y no en el ajeno.
Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.
Tienes más cualidades de las que tú mismo crees; pero para saber si son de oro, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro.
Concede a tu espíritu el hábito de la duda y a tu corazón, el de la tolerancia.
¿Cómo pretendes que otro guarde tu secreto si tú mismo, al confiárselo, no los has sabido guardar?
No honres con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor.
Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo.
En los momentos de ansiedad, no trates de razonar, pues tu razonamiento se volverá en tu contra; es mejor que hagas esas elevaciones y flexiones de brazos que ahora se enseñan en todas las escuelas; el resultado te sorprenderá. Así, el profesor de filosofía te envía al de gimnasia.
Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él.
No pongas tu interés en el dinero, pero pon tu dinero a interés.
Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás.
El tiempo es la moneda de tu vida. Tú debes gastarla. No dejes que otros la gasten por ti.
Cuenta tu edad por amigos, no años. Cuenta tu vida por sonrisas, no por lágrimas.
Un buen remedio contra la enfermedad del yuppie: invierte más tiempo en tu trabajo que trabajo en tu tiempo.
Si quieres que tu secreto sea guardado, guárdalo tú mismo.
Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.
¡Actúa en vez de suplicar. Sacríficate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino.
Tu mejor maestro es tu último error.
Si discutes mucho para probar tu sabiduría, pronto demostrarás tu ignorancia.
No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve.
No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.
Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.
Encuéntrate y sé tú mismo; recuerda que no hay nadie como tú.
Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad.