El tacto en la audacia es saber hasta dónde se puede ir demasiado lejos.
La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.
El verdadero valor consiste en saber sufrir.
La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.
El saber es la parte más considerable de la felicidad.
La felicidad no está en vivir, sino en saber vivir.
No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo quien ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.
La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.
La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.
El miedo es natural en el prudente, y saber vencerlo es ser valiente.
Tener fe significa no querer saber la verdad.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.
Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta.
En la mayoría de los casos, la ignorancia es algo superable. No sabemos porque no queremos saber.
En la amistad y en el amor, se es más feliz con la ignorancia que con el saber.
Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
Uno tiene que ir muy lejos para saber hasta dónde puede llegar.
Cuando un pueblo se exalta es difícil calmarlo; pero cuando está tranquilo es difícil saber cuándo va a exaltarse.
Después del poder, nada hay tan excelso como el saber tener dominio de su uso.
Para progresar no basta actuar, hay que saber en qué sentido actuar.
Uno debe saber vivir con el dinero que tiene.
No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.
Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche.
Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van.
La juventud sabe lo que no quiere antes de saber lo que quiere.
Yo no sé quién fue mi abuelo; me importa mucho más saber quién será su nieto.
Es un arte saber ceder en lo trivial.
Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.
Prefiero saber apreciar lo que no puedo tener, que tener lo que no soy capaz de apreciar.