Quien no sabe bailar dice que los tambores no sirven para nada.
Los problemas son oportunidades para demostrar lo que se sabe.
Es falso que se haya hecho fortuna, cuando no se sabe disfrutarla.
No hay viento favorable para el que no sabe dónde va.
Sólo quien sabe cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.
La respuesta a cualquiera que hable de exceso de población es preguntarle si él mismo forma parte de ese exceso, o si no lo es, cómo sabe que no lo es.
El azar sólo favorece a quien sabe cortejarlo.
No te avergüences de someterte a las leyes y a quien sabe más que tú.
Que cada cual siga su inclinación, pues las inclinaciones suelen ser rayas o vías trazadas por un dedo muy alto, y nadie, por mucho que sepa, sabe más que el destino.
Lo último que uno sabe es por dónde empezar.
El hombre prudente sabe prevenir el mal, el hombre valiente lo soporta sin quejarse.
Cada quien sabe lo que trae en su morral.