Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error.
Mezcla a tu prudencia un grano de locura.
El valor es hijo de la prudencia, no de la temeridad.
La prudencia es el más excelso de todos los bienes.
Es provechoso la cordura ahorrarse disgustos. La prudencia evita muchos.
La fuerza que no va guíada por la prudencia, cae por su propio peso.
La vanidad siempre traiciona nuestra prudencia y también nuestro interés.