Los mejores amigos son difíciles de encontrar, más difíciles de dejar e imposibles de olvidar.
La amistad es solo una palabra porque, como seres humanos, cometemos errores imperdonables que ni siquiera nuestros verdaderos amigos pueden olvidar, y quien no olvida no perdona.
Dos ositos en la nieve no se pueden resbalar, dos amigos que se quieren nunca se podrán olvidar.
Dos claveles en el agua no se pueden marchitar, dos amigos que se quieren no se pueden olvidar.
Dos ositos en la nieve no se pueden congelar, así como dos amigas que se quieren no se pueden olvidar.
Los verdaderos amigos son difíciles de encontrar, más difíciles de dejar e imposibles de olvidar.
Dos ositos en la nieve no se pueden enfriar y dos amigas que se quieren no se pueden olvidar.
El amor es bonito cuando se sabe valorar, pero cuando es imposible, lo mejor es olvidar.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
Si follas para olvidar, ¡no te olvides de follar!
Si follas para olvidar, ponte el condón antes de empezar.
Aunque puede ser cierto que la mejor publicidad es el boca a boca, nunca hay que olvidar que también puede ser la peor publicidad.
No debemos, sin embargo, olvidar que los líderes de la gran revuelta romántica, en su afán de deshacerse de la cáscara de la convención, también descuidaron la aspiración humana.
Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidar.
Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias.
Es propio de los necios ver los vicios ajenos y olvidar los propios.
Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela.
Ser adulto significa olvidar lo desconsolados que nos hemos sentido con frecuencia de niños.
No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.
Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria.
Recuerdo incluso lo que no quiero. No puedo olvidar lo que quiero.
Si al cruzar una montaña en dirección a una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, corre el riesgo de olvidar cuál es la estrella que lo guía.
Al demostrar a los fanáticos que se equivocan no hay que olvidar que se equivocan aposta.
Que no hay, para olvidar amor, remedio,como otro nuevo amor, o tierra en medio.
Saber olvidar, más es dicha que arte.