Ir a cazar con hurón muerto, es mal acierto.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Para todo mal, un refrán, y para todo bien, también.
La mujer experimentada, es temida y mal vista.
O bien, o mal, cada cual va a lo suyo.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Quien escucha su mal, se oye a sí mismo.
Quien se alegra del mal del vecino, el suyo le viene en camino.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecerlas las cierra.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Quien canta, su mal espanta.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Un aumento de caudal, nunca viene mal.
Nadie hable mal del día hasta que llegue la noche.
¿Riñen los amos? Mal augurio para los criados.
Todos los seres humanos están hechos de bien y mal.
La naturaleza es una obra de arte, pero Dios es el único artista que existe, y el hombre no es más que un obrero de mal gusto.
En el arte no hay malos motivos; hay motivos mal empleados.
No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón que un pésimo vino también puede llegar a ser un buen vinagre.
Los médicos cortan, queman, torturan y, haciendo a los enfermos un bien que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.
Al mal tiempo, buena cara.
Un optimista es aquel que cree que todo está bien, mientras que un pesimista cree que todo está mal, excepto él mismo.
Haz que tu cabeza trabaje a favor tuyo y poco a poco adquirirás la costumbre de no molestarte cuando las cosas vayan mal.
A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.
No hables mal del puente hasta haber cruzado el río.
El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo.
Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando se aplica mal.