El hecho básico de la existencia humana no es que sea una tragedia, sino que es aburrimiento. No es tanto una guerra como una situación sin fin.
La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades.
Cuando se comprende que la condición humana es la imperfección del entendimiento, ya no resulta vergonzoso equivocarse, sino persistir en los errores.
En la existencia hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy muy seguro.
Hay tres cosas infinitas: el universo, la estupidez humana y la cantidad de arroz que te das cuenta que has echado a hervir cuando está cocido.
No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino.
No puedo imaginar un Dios que premia y castiga a sus criaturas, ya que eso refleja la fragilidad humana.
El amor es la única respuesta sana y satisfactoria al problema de la existencia humana.
La contraeconomía es la suma de toda acción humana no agresiva que esté prohibida por el Estado. Lo contraeconómico es el estudio y la práctica de la contraeconomía. La contraeconomía incluye el mercado libre, el mercado negro, la economía subterránea, todos los actos de desobediencia civil y social, todos los actos de asociación prohibida (sexual, racial, interreligiosa), y cualquier otra cosa que el Estado, en cualquier tiempo y lugar, opte por prohibir, controlar, regular, gravar o tarifar. La contraeconomía excluye toda acción aprobada por el Estado (mercado blanco) y el mercado rojo (violencia y robo no aprobados por el Estado).
El verdadero remedio para la mayoría de los males no es otro que la libertad, libertad ilimitada y completa, libertad en cada campo de la acción humana.
Cualquier hombre que aflige a la raza humana con ideas debe estar preparado para que sean malinterpretadas.
Etiquetas políticas como monárquico, comunista, demócrata, populista, fascista, socialdemócrata, conservador, etc., no son los criterios básicos. La raza humana se divide políticamente entre aquellos que quieren controlar a las otras personas y aquellos que no quieren controlar ni ser controlados.
Si los hombres fueran como hormigas, no habría interés por la libertad humana. Si los hombres individuales, como hormigas, fueran uniformes, intercambiables, privados de sin rasgos propios de personalidad, ¿a quién le importaría si son libres o no? De hecho, ¿importaría a alguien si están vivos o muertos?
Lo glorioso de la raza humana es que cada persona es única, el hecho de que toda persona, aunque similar de muchas formas a otros, posee una personalidad propia completamente individualizada.
La música es la voz que nos dice que la raza humana es mejor de lo que pensamos.
La raza humana se rige por su imaginación.
Me gustaría que cada vida humana fuera libertad pura y transparente.
Creo que cada mente humana siente placer en hacer el bien a otro.
Un hombre hace lo que debe -a pesar de las consecuencias personales, de los obstáculos y de los peligros y presiones- y esa es la base de toda la moralidad humana.
También tengo sentimientos. Sigo siendo humana. Todo lo que quiero es ser amada, por mí y por mi talento.
No creo que la mente humana pueda comprender el pasado y el futuro. Ambas son sólo ilusiones que manipulan tu pensamiento al hacerte creer que puede haber algún cambio.
Solo creo en una cosa: el poder de la voluntad humana.
El escritor es el ingeniero del alma humana.
La naturaleza humana no es en sí misma viciosa.
La religión es la impotencia de la mente humana para hacer frente a sucesos que no pueden entender.
Oremos para que la raza humana nunca escape de la Tierra para difundir su iniquidad en otros lugares.
El que desespera de la condición humana es un cobarde, pero el que tiene esperanza es un tonto.
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos es una verdad para la regulación de la sociedad humana, por la cual se podría determinar todos los casos de la moral social.
La maravillosa riqueza de la experiencia humana perdería algo de alegría si no existieran límites que superar. El momento más alto no sería ni la mitad de maravilloso si no hubiera valles oscuros que atravesar.
Nunca tendrás un mundo tranquilo hasta que golpees el patriotismo de la raza humana.