Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia; más bien, es una condición de ella.
Todas las criaturas se sienten o pueden sentirse satisfechas de sí mismas, excepto el hombre; lo que demuestra que su existencia no está limitada a este mundo como la del resto de las cosas.
El suicida es la antítesis del mártir. El mártir es un hombre que se preocupa tanto por los demás que olvida su propia existencia. El suicida se preocupa tan poco por todo lo que no sea él mismo, que desea la aniquilación general.
El conocimiento es sólo una de las formas de representar la existencia.
La existencia está tejida de un material de mala calidad que se encoge con el uso.
La existencia dividida por la razón siempre deja un resto.