El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.
La tristeza es un don del cielo, el pesimismo es una enfermedad del espíritu.
Un hombre consecuente con su sistema de vida es ciertamente un espíritu estrecho.
Un espíritu histórico no puede dudar de que ha llegado el momento de la resurrección y que precisamente los acontecimientos que parecieron dirigirse en contra de su activación y amenazaban con consumar su hundimiento, han sido los signos más favorables de su regeneración.
Conozco a alguien que tiene más espíritu que Napoleón, que Voltaire, que todos los ministros presentes y futuros: la opinión pública.
Charles-Maurice Talleyrand Périgord
A dos hombres venero en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una majestad real e indeleble, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las necesidades imprescindibles del espíritu; no por el pan cotidiano, sino por el pan de la verdadera vida.
Cada guerra es una destrucción del espíritu humano.
Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara.
Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.
La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.
Cuando el espíritu está abatido, es necesario sacudirlo.
La soledad es al espíritu lo que la dieta al cuerpo.
Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
Tu cuerpo es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Consérvalo sano; respétalo; estúdialo; concédele sus derechos.
En el majestuoso conjunto de la creación, nada me conmueve tanto, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna.
La patria es espíritu. Esto significa que el ser de la patria se basa en un valor o en una acumulación de valores, con los que se une a los hijos de un territorio en el suelo que habitan.
Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.
La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.
El espíritu humano avanza continuamente, pero siempre en espiral.
Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral.
Si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre.
En un espíritu corrompido no cabe el honor.
¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista.