Yo sé lo que quieren las mujeres. Ellas quieren ser hermosas.
Cariño, las piernas no son tan hermosas, solo sé qué hacer con ellas.
El mundo está lleno de muchas voces hermosas, yo las apreciaré a muchas de ellas. Me encanta la voz de las mujeres.
He leído en Platón y Cicerón refranes que son sabios y muy hermosa, pero nunca he leído en ninguna de ellas: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados.
Todas las cosas que me parecen hermosas tienen una oscuridad sobre ellas.
Solía molestarme: grandes cejas, más llenas. Incluso les arranqué una vez para que se ajustaran, pero los odiaba y no podía esperar a que volvieran a crecer. Ahora me abrazo a ellas. Me di cuenta de que las cosas peculiares que las hacen diferentes son lo que te hace hermosa.
El mayor reto para cualquier persona del arte o artista es aceptar las limitaciones de su medio y crear algo hermoso a pesar de ellas. En realidad, es bastante divertido.
Las máquinas sólo pueden ser producto de nuestro ser; si examinamos las máquinas que construimos y las cosas que metemos en ellas, tenemos un dato único y fiable de cómo estamos evolucionando.
El primer día de la primavera es una cosa y el primer día primaveral, otra diferente. Frecuentemente la diferencia entre ellas es más de un mes.
Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas.
No experimentamos las ventajas de un estado hasta que probamos los sinsabores de otros. No conocemos el valor de las cosas hasta que nos vemos privados de ellas.
No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.
Todas las cosas buenas de este mundo no son buenas más que por el uso que hacemos de ellas; y que las disfrutamos tanto cuando nos sirven como cuando las juntamos para dárselas a otros, pero no más.
No escribo sobre mis experiencias, sino desde fuera de ellas.
Generalmente, la experiencia se atribuye a las personas de cierta edad y, lo que es peor, se la atribuyen ellas mismas.
Hay personas que se consolarían incluso del fin del mundo, con tal de que ellas lo hubieran anunciado.
Un pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.
Tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas con exceso.
Las malas leyes siempre encontrarán apoyo y contribuirán a formar hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas.
Las leyes son inútiles para los buenos, porque los hombres de bien no las necesitan; y también para los malos, porque éstos no son mejores con ellas.
El oro es como las mujeres, que todos dicen mal de ellas y todos las desean.
Dos cosas llenan el alma de admiración y respeto, siempre nuevas y crecientes, cuanto más se reflexiona sobre ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí.
Muchas veces las leyes son como las telarañas: los insectos pequeños quedan atrapados en ellas; los grandes la rompen.
Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.
Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.
Las mujeres no advierten lo que hacemos por ellas; no notan sino lo que dejamos de hacer.
Cuando las cosas no quieren conformarse con nosotros, nosotros debemos conformarnos con ellas.
Bernard Le Bouvier de Fontenelle
Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.
Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.
Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas.