Lo que hace falta es someter a las circunstancias, no someterse a ellas.
Nuestras acciones hablan tanto de nosotros como nosotros de ellas.
La finalidad de la vida es la apreciación: no tiene sentido no apreciar las cosas, y no tiene sentido poseer más cantidad de ellas, si no se las aprecia.
Las máquinas, siendo por sí incapaces de luchar, han logrado que el hombre luche con ellas.
La mayor parte de nuestras desgracias son más soportables que los comentarios que hacen nuestros amigos sobre ellas.
La talla de las estatuas disminuye al alejarse de ellas; la de los hombres, al acercarse.
Cuatro cosas que me hubieran pasado mejor sin ellas: amor, curiosidad, pecas y dudas.
Estas páginas accesorias con las que suele ser costumbre presentar las nuevas salidas de los libros, se agostan sobre la marcha y con ellas no valen vitaminas, ni testovirones, ni paños calientes.