Donde hay niños, existe la Edad de Oro.
La edad es solo un número, algo que poner en los registros. El hombre no puede desprenderse de su experiencia, debe usarla. Con la experiencia se logra más con menos energía.
La edad también tiene ventajas muy saludables; se derrama mucho del alcohol que nos gustaría beber.
En el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Los hombres son como los vinos: la edad estropea a los malos y mejora a los buenos.
La edad adulta es cuando te has encontrado con tanta gente que cada nueva persona te recuerda a otra.
No hay cosa más incierta que el numero de años de las señoras que se dicen de cierta edad.
Vamos, vamos — dijo el padre de Tom — a tu edad ya no tienes excusa para ser libertino. Es hora, hijo, de pensar en casarte. —Eso digo yo, padre. ¿La esposa de quién?
La edad de oro vuelve a los hombres cuando, aunque sólo sea por un momento, se olvidan del oro.
La soledad es patrimonio de la edad adulta.