La belleza no es más que la promesa de la dicha.
Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.
El secreto de la dicha en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.
Cualquier cosa demasiado estúpida para ser dicha, se canta.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
Carta de una madre a su hija: Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida. El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primeros pasos. Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.
Con dicha información convincente, la pregunta es por qué no hemos sido capaces de hacer más para evitar que la crisis de consumo de alcohol? La respuesta es: la industria del alcohol.
Partidos del amor, dicha, tienen ilusión por su padre y la necesidad de su madre.
Ahora, un suave beso. Sí, por ese beso, me comprometo a una dicha sin fin.
La persona que se considera ignorante e insignificante es la que viene de Dios, para que aprenda la dicha del dolor y el conocimiento de la penumbra.
Su bebé querido ha muerto inocente y sin mancha, y ha sido llamado por un Creador sabio y misericordioso, muy probablemente desde una vida de miseria y desgracia, y sin duda hacia una de felicidad y dicha.
La Constitución confiere al Congreso el poder de declarar la guerra; por lo tanto, ninguna expedición ofensiva importante puede emprenderse hasta que se haya deliberado sobre el asunto y se haya autorizado dicha medida.
Una crónica es muy diferente de la historia propiamente dicha.
Creo que para mí, o para cualquier persona que interpreta la posición de mariscal de campo, es casi una palabra no dicha, cuando se piensa en el liderazgo. Algunos chicos pueden ser un líder y ser un corredor o de un juez de línea, o el receptor abierto, profundo fuerte, o el linebacker. Pero cuando se habla de los mariscales de campo, es automáticamente un valor predeterminado que se supone que tienes que ser un líder.
Un juego de palabras no justifica habitualmente un golpe a cambio. Pero si el golpe se da por dicha causa, y la muerte se produce, el jurado sería juez, tanto de los hechos como del juego de palabras, y podría, si estos últimos eran de carácter agravado, emitir un veredicto de homicidio justificado.
Es la naturaleza de los bebés que están en la dicha.
Para la persona promedio, llevado a su lecho de enfermo, se necesita un ataque grave de neumonía o un yeso de cuerpo completo de olvidar por completo la vida que tenían antes de la caída de la montaña rusa. Yo, sin embargo, voy a hacer esto durante un corte de papel en mi pulgar, obsesión de dicha corte y se consume generalmente por el mismo.
Sigue tu dicha y el universo te abrirá puertas donde solo había muros.
Los hombres heterosexuales no pueden imaginar la dicha de estar en una relación con alguien que encuentra tan divertido los pedos como ellos.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
Para conocer la dicha hay que tener el valor de aceptarla.
No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón.
Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos.
En cuanto el hombre abandona la envidia empieza a prepararse para entrar en el camino de la dicha.
La dicha no es más que un sueño, y el dolor, la realidad.
Como la dicha de un pueblo depende de ser bien gobernado, la elección de sus gobernantes pide una reflexión profunda.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Saber olvidar, más es dicha que arte.