La conciencia vale por mil testigos.
El juicio, la valoración, la pretensión, no son experiencias vacías que la conciencia tiene, sino experiencias compuestas de una corriente intencional.
La conciencia es un instinto que nos lleva a juzgarnos a la luz de las leyes morales.
La conciencia es, a la vez, testigo, fiscal y juez.
La buena conciencia es como una almohada.
La conciencia es la presencia de Dios en el hombre.
La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien.
Mi conciencia pesa más para mí que la opinión de todo el mundo.
Sin duda, es importante desarrollar la mente de los hijos. Sin embargo, el regalo más valioso que se les puede dar es desarrollar su conciencia.
La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo.
Toda persona honrada prefiere perder el honor antes que la conciencia.
Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, tendrás que esconderla de la conciencia.
Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.
La conciencia es el mejor libro moral que tenemos.
Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido.
Ten buena conciencia y tendrás siempre alegría. Si alguna alegría hay en el mundo la tiene seguramente el hombre de corazón puro.
El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgó una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.
La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia.
No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio, el servicio de la verdad.
En su lucha contra el individuo, la sociedad tiene tres armas : ley, opinión publica y conciencia.
La historia es el progreso de la conciencia de la libertad.
El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca.
Creo que no se puede ser hombre, y mucho menos artista, sin tener una conciencia política. El arte es política.
Conciencia del tiempo es igual a estrés y agotamiento corporal y emocional.
La conciencia del peligro es ya la mitad de la seguridad y de la salvación.
La traición la emplean únicamente aquellos que no han llegado a comprender el gran tesoro que se posee siendo dueño de una conciencia honrada y pura.
El sufrimiento es el medio por el cual existimos, porque es el único gracias al cual tenemos conciencia de existir.
La soledad es el imperio de la conciencia.
Y sonrío y me callo porque, en último extremo, uno tiene conciencia de la inutilidad de todas las palabras.
No hay, en mi opinión, hombre que aprecie más la virtud y la siga con más gusto, que aquel que por no traicionar su conciencia ha perdido la reputación de hombre de bien.