Bueno es tener la alegría en casa y no necesitar buscarla fuera.
Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que busca su casa.
El egoísta sería capaz de prender fuego a la casa del vecino para hacer un huevo frito.
Todos los hombres tienen una mujer en el pensamiento; los casados, además, tienen otra en casa.
La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.
Comenzó por gobernar su casa, lo cual, para la mayoría de los hombres, no es menos arduo que gobernar una provincia.
Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente y hermano complaciente.
O se aprende educación en la propia casa o el mundo la enseña con el látigo, y nos podemos hacer daño.
Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país.
En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
Que ni una palabra ni una mirada obscena manchen la casa en donde haya un niño.
De fuera vendrá quien de casa te echará.
En cada casa cuecen habas, y en la nuestra a calderas.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
Antes de comenzar a cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Si me hubiese quedado tranquilo en mi casa en vez de irme a sufrir por el mundo, ¡no me habría ahorrado pocas penas y pocos zapatos!
No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.
Una casa es el lugar donde uno es esperado.
Al comprar una casa, piensa en el vecino que adquirirás con ella.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Unos por otros y la casa sin barrer.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
No hay que empezar la casa por el tejado.
La mayoría de los males les vienen a los hombres por no quedarse tranquilos en casa.
Todos tenemos nuestra casa, que es el hogar privado; y la ciudad, que es el hogar público.