El corazón del matrimonio son las memorias; y si los dos compartís las mismas memorias y podéis disfrutar de su rememoración, vuestro matrimonio es entonces un regalo de los dioses.
Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento. (Filipenses 1:09)
Porque donde está vuestro tesoro, allí estará tu corazón también.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre la justos e injustos.
No deje que se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí.
Mas buscad hasta que halléis, y, cuando lo halléis, que vuestro último acto sea sentarse y confiar en la justicia de su Hijo, esperando vida en su nombre, de acuerdo a la promesa del Padre.
La juventud es un gran color, como en los días calurosos del verano que termina, y los sueños agradables esclavan vuestro espíritu, al igual que la atmósfera llena de humo que baña el paisaje de un día de agosto.
Algunos dioses se crucen en vuestro camino, pero ¿por qué los dioses ser bella? También podrían ser aterrador.
Todas las cualidades hermosas y nobles se han unido en mí... Seré el fruto que dejará la vitalidad eterna incluso después de su decadencia. ¡Cuán grande será vuestro gozo, por haberme dado a luz!
Todos desean vuestro bien. No dejéis que os lo quiten.
No perdáis vuestro tiempo ni en llorar el pasado ni en llorar el porvenir. Vivid vuestras horas, vuestros minutos. Las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el viento deshoja.
Grabad esto en vuestro corazón: cada día es el mejor del año.
El verdadero conocimiento y la auténtica libertad se encuentran en Jesús. Dejad que Jesús siempre forme parte de vuestra hambre de verdad y justicia, y de vuestro compromiso por el bienestar de vuestros semejantes.
Trabajar con amor es construir una casa con cariño, como si vuestro ser amado fuera a habitar en esa casa.
Cumplid vuestro deber y dejad obrar a los dioses.