La esperanza es el flujo de la vida. Cuando no hay lugar para la esperanza, es cuando surge la muerte.
El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico; y el viejo, místico.
Estar alerta, he ahí la vida; yacer en la tranquilidad, he ahí la muerte.
El dinero no puede comprar la vida.
Tu vida es lo que tus pensamientos hacen de ella.
Cuando recordamos que todos estamos locos, los misterios desaparecen y la vida se explica por sí sola.
El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que intercambias por ella.
El hecho básico de la existencia humana no es que sea una tragedia, sino que es aburrimiento. No es tanto una guerra como una situación sin fin.
No la vida, sino la buena vida, debe ser fundamentalmente valorada.
La vida bien empleada es larga.
La vida debe ser vivida como un juego.
Amo la vida porque es lo que más hay.
Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.
Todo hombre muere. No todo hombre realmente vive.
Un hombre que se atreve a perder una hora de su tiempo no ha descubierto el valor de la vida.
La vida es la fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee así como la unión del alma y del cuerpo. Es la conducta o método de vivir con relación a las acciones de los seres racionales. Científicamente, podría definirse como la capacidad de administrar los recursos internos de un ser físico de forma adaptada a los cambios producidos en su medio, sin que exista una correspondencia directa de causa y efecto entre el ser que administra los recursos y el cambio introducido en el medio por ese ser, sino una asíntota de aproximación al ideal establecido por dicho ser, ideal que nunca llega a su consecución completa por la dinámica del medio.