El verdadero observador contempla con calma y despreocupación los nuevos tiempos revolucionarios.
El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.
Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.
Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.
El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.
El verdadero valor consiste en saber sufrir.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.
El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos.
Los celos matan el amor, pero no el deseo. Este es el verdadero castigo de la pasión traicionada.
El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecerse a él.
El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.
Existen empresas en las cuales el verdadero método lo constituyen un cierto y cuidadoso desorden.
El egoísmo es el único ateísmo verdadero; el anhelo y el desinterés, la única religión verdadera.
El verdadero conocimiento y la auténtica libertad se encuentran en Jesús. Dejad que Jesús siempre forme parte de vuestra hambre de verdad y justicia, y de vuestro compromiso por el bienestar de vuestros semejantes.
Solamente la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad.
El verdadero instrumento del progreso radica en el factor moral.
Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el verdadero guerrillero está guiado por profundos sentimientos de amor.
El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes.
No puede lograrse ningún progreso verdadero con el ideal de facilitar las cosas.
Ahí radica el verdadero poder de los medios masivos: son capaces de redefinir la normalidad.
El verdadero progreso consiste en renovarse.
El verdadero arte de la diplomacia consiste en no perder el cargo.
El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos.
El verdadero hombre siente su superioridad al reverenciar lo que realmente le supera. El corazón no abriga sentimiento más noble ni bendito.
Se aferran a su parecer, no por verdadero sino por suyo.
Es un verdadero privilegio haber sobrellevado una vida difícil.
El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado.
Dos especies de lágrimas tienen los ojos de la mujer: de verdadero dolor y de despecho.
Para millones y millones de seres humanos el verdadero infierno es la Tierra.
El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.