Todos los días, el presidente Obama envía un hermoso mensaje sobre cómo debemos tratar a nuestras mujeres, basándose en la forma en que trata a su esposa. Cuando la gente se fue a su mujer durante la campaña, tomó una postura.
Usted tiene que lidiar con los egos de moda. Ya sabes, hay un montón. No se debe tratar en serio porque la moda es sólo hacer vestidos para que las mujeres se ven hermosas. No estamos inventando nada nuevo.
Por el momento, prefiero ser una mujer hermosa de mi edad que tratar desesperadamente de parecer de 30.
Intentar modificar el carácter de un hombre es como tratar de enseñar a una oveja a tirar de un carro.
Tratar a los demás como uno quisiera ser tratado es el medio más seguro de agradar que conozco.
Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad.
Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.
La falsedad y el disimulo son útiles en la vida social. Yo no he tenido esa condición, y creo que no tenerla me ha perjudicado más que otra cosa. También me ha perjudicado un poco, al tratar con propios y extraños, el no tener solemnidad.
No siempre podemos agradar, pero siempre podemos tratar de ser agradables.
Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.
El mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla.
Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia.
El equilibrio mental, el juicio recto, el valor moral, la audacia, la resistencia, la forma de tratar al prójimo y cómo obtener el mayor bien de los contratiempos son cosas que no se aprenden en la escuela.
No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno como a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y, cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.
No se debe ser demasiado severo con los errores del pueblo, sino tratar de eliminarlos mediante la educación.
Al tratar del Estado debemos recordar que sus instituciones no son aborígenes, aunque existieran antes de que nosotros naciéramos; que no son superiores al ciudadano; que cada una de ellas ha sido el acto de un solo hombre, pues cada ley y cada costumbre ha sido particular; que todas ellas son imitables y alterables, y que nosotros las podemos hacer igualmente buenas o mejores.