La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten. Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que estas prohíben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho.
¿La civilización Occidental? Bueno, sería una excelente idea.
Si las leyes las hicieran los hombres, o si las dictaran los jueces, sería legal matar, robar, adulterar, etcétera.
Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos.
Siempre la ética estará en crisis, porque si no está en crisis es que somos demasiado autocomplacientes y pensamos que ya se han realizado todos los ideales, lo cual sería lo más negativo que nos podría ocurrir.
La sociedad sería una cosa hermosa si los unos se interesaran por los otros.
A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.
Sería deseable que todo el que quisiera presentar su candidatura para un cargo pudiera explicar por qué quiere ser candidato. El deseo de ser candidato parece, por sí mismo,, razón suficiente para la exclusión.
Cada hombre lleva un fantasma de mujer, no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle; sino circulando en su sangre, y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre.
Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo.
Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo.
El mar, por su naturaleza, estaría tranquilo y quieto si los vientos no lo revolvieran y turbaran. De la misma manera, el pueblo estaría quieto y sería dócil si oradores y sediciosos no lo removieran y agitaran.
El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.
Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre.
¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
Cualquiera que se comportara en sueños como lo hace despierto sería tomado por loco.
¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?
Sería mucho mejor para nuestros distinguidos antepasados alabarles con menos palabras y con más acciones nobles.
No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa.
La mejor manera de hacer carrera es transmitir a los demás la impresión de que ayudarlos sería para ellos de gran provecho.
La vida eterna sería insoportable. Tiene valor precisamente porque su brevedad la aprieta, la densifica y la hace compacta.
Sería necesario imponer esta regla: no repetir jamás una afirmación malévola sin verificar su contenido. Aunque es cierto que así nunca se hablaría de nada.
Sería absurdo que nosotros, que somos finitos, tratáramos de determinar las cosas infinitas.
Sería absurdo pedirle al cálculo lo que puede dar la abnegación.
Algo debe haber hecho mal o no sería tan famoso.
¿Quién sería lo bastante insensato para morir sin haber dado al menos la vuelta a su cárcel?
Si yo perdiera peso, ¡sería de dos dimensiones!