Capital es el valor monetario de los factores productivos empleados para obtener un lucro monetario en el mercado. Esto es, capital es el valor de mercado de todo activo empresarial.
La concepción estática hasta ahora dominante llevaba inexorablemente a presuponer que en cierto sentido los recursos estaban dados y eran conocidos, por lo que el problema económico de su distribución se consideraba distinto e independiente del que planteaba la producción de los mismos. En efecto, si los recursos están dados, posee excepcional importancia el cómo habrán de distribuirse entre los diferentes seres humanos tanto los medios de producción como el resultado de los diferentes procesos productivos. Todo este planteamiento ha sido demolido por la nueva concepción dinámica de los procesos de mercado y por la nueva teoría económica de la función empresarial. Ésta ha puesto de manifiesto que todo ser humano posee una innata capacidad creativa que le permite apreciar y descubrir las oportunidades de ganancia que surgen en su entorno, actuando en consecuencia para aprovecharlas. Consiste, por tanto, la empresarialidad en la capacidad típicamente humana para crear y descubrir continuamente nuevos fines y medios. Desde esta concepción, los recursos no están dados, sino que tanto los fines como los medios son continuamente ideados y concebidos ex-novo por los empresarios, siempre deseosos de alcanzar nuevos objetivos que ellos descubren que tienen un mayor valor. Y si los fines, los medios y los recursos no están dados, sino que continuamente están creándose de la nada por parte de la acción empresarial del ser humano, es claro que el planteamiento ético fundamental deja de consistir en cómo distribuir equitativamente "lo existente", pasando, más bien, a concebirse como la manera más conforme a la naturaleza humana de fomentar la creatividad.
Nuestros jóvenes merecen la oportunidad de completar su educación secundaria y universitaria, libres de la paternidad temprana. Sus futuros hijos merecen la oportunidad de crecer en hogares financieramente y emocionalmente estables. Nuestras comunidades se benefician de jóvenes sanos, productivos y bien preparados.
Creo que la gente con mentes abiertas observa la forma en que hacemos las cosas y se da cuenta de que nuestro objetivo es tener éxito, adultos felices y productivos, y tomar nuestras ideas y ponerlas en práctica en otros lugares para sus propios hijos.
Porque sólo mediante el fomento de la mente y el fortalecimiento de los valores de nuestros niños podemos darles la oportunidad de ser completo, ciudadanos productivos, para alcanzar su potencial dado por Dios, y para tener buenos empleos aquí en Oklahoma.
Si como nación queremos romper el ciclo de pobreza, delincuencia y la creciente subclase de jóvenes mal preparados para ser ciudadanos productivos, no solo necesitamos implementar programas eficaces para prevenir el embarazo adolescente, sino también ayudar a quienes ya han sido padres a convertirse en padres responsables y efectivos.
Se necesitan jóvenes educados y productivos para ayudar a levantar sus países de la pobreza y crear un mundo más rico y seguro.
En las sociedades donde se respetan los trabajadores de más edad y se valora su sabiduría, todos se benefician. Los trabajadores están más comprometidos y son más productivos. Su salud es mejor. Viven más tiempo.
La conclusión es que, cuando la gente tiene muy claras las prioridades más importantes de la organización y el equipo trabaja en ellas priorizando su trabajo en torno a esas prioridades, no solo son mucho más productivos, sino que también descubren que tienen el tiempo que necesitan para tener una vida plena.