Sin la mujer, la vida es pura prosa.
Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer.
Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso.
A la mujer hay que amarla, no comprenderla. Eso es lo primero que hay que comprender.
A la mujer hay que escogerla limpia y delgada, que guarra y gorda ya se hará.
Al final de la entrevista, la mujer más pudorosa acaba tratando al amante que la solicita, mejor de lo que tenía decidido.
El verdadero paraíso no está en el cielo, sino sobre la boca de la mujer.
Oye, tal vez tu método de masaje no sea como el mío, pero tocarle los pies a su mujer, o darle lengüetazos en su sagrado agujero no es el mismo juego, ¿comprendes? No es la misma liga, ni siquiera es el mismo deporte, un masaje en los pies no significa un carajo! (Jules)
La firmeza de la mujer que resiste su amor es la cosa más admirable que pueda darse en la tierra.
Toda mujer vulgar cree que basta exagerar el pudor para parecer distinguida.
La diferencia en la infidelidad entre los dos sexos es tan real que una mujer apasionada puede perdonar una infidelidad, cosa imposible para un hombre.
Un hombre y una mujer verdaderamente enamorados son el único espectáculo de este mundo digno de ofrecer a los dioses.
Mucha gente sostiene que el matrimonio acaba con el romance. Estoy de acuerdo: cada vez que tengo un romance, mi mujer trata de acabar con él.
Detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Y detrás de ella... está su esposa.
Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo jamás.
Ya soy viejo. Lo más sucio que mi mujer y yo logramos hacer es sentarnos uno frente al otro y hacernos mutuamente la manicura.
Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse solo para poder colgar la ropa.
¿Por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú.
Descubrí que los gustos de la mujer con la que conviví durante dos años eran exactamente como los míos: a los dos nos encantaban las chicas.
Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida, lo cual no dice mucho en su favor.
¡Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron píldoras vitamínicas en lugar de arroz.
He escrito mis libros aprovechando los ratos interminables en que esperaba a que mi mujer se arreglara para salir a cenar.
Lo que veo más obsceno en una mujer es que opine.
La mejor vacuna contra la infidelidad es instalarte con tu mujer en el sector ruso de Berlín.
Se dice que es más fácil cambiar de mujer que de equipo de fútbol, y es cierto.
Nunca se pierden los años que una mujer se quita; van a parar a cualquiera de sus amigas.
Todo amor de mujer es, si verdadero y entrañable, amor de madre.
Mi madre fue la mujer más bella que conocí. Todo lo que soy se lo debo a mi madre.
La mujer no se nace, sino que se hace.
No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino.