Trae el hombre recluso en el alma una eternidad, y algo puede aprender el hombre en esta eternidad respecto a la esencia de su alma misma.
La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia.
El amor a la patria es más evidente que la razón misma.
El estado ideal no es aquel en que cada uno tiene acceso a la misma cantidad de riqueza, sino en proporción a su contribución a la riqueza general.
Cuando un ciego grita a otro ciego, los dos tropiezan en la misma piedra.