Excepto el loco, todo ser humano es capaz de razón y voluntad. Pero muchos no escuchan más que sus pasiones y solo tienen caprichos. Entre ellos se encuentran quienes pretenden mandar.
En todas las sociedades algunos hombres han nacido para mandar, y algunos para aconsejar.
No podemos mandar nuestro amor, pero podemos nuestras acciones.
No debes pretender un amor que en realidad no sientes, porque el amor no es nuestro para mandar.
El que quiera ser obedecido debe saber mandar.
Para mandar es servir, nada más y nada menos.
Soy muy afortunado de poder mandar a mis hijos a la escuela privada, pero no todo el mundo tiene ese dinero. Si no puedes inscribir a tu hijo en una buena escuela hoy en día, tus hijos se quedarán atrás.
Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas, a pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas.
Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil.
Es muy difícil someter a la obediencia a aquel que no busca mandar.
Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad.
El valor del dinero es que con él podemos mandar a cualquiera al diablo. Es el sexto sentido que te permite disfrutar de los otros cinco.
No es digno de mandar a otros hombres aquel que no es mejor que ellos.
Si te propones algún día mandar con dignidad, debes servir con diligencia.
Reyes o gobernantes no son los que llevan cetro, sino los que saben mandar.
Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.
El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, siempre utiliza heraldos humildes.
Es mejor ser hombre que mujer, porque incluso el hombre más miserable tiene una mujer a la cual mandar.
El Estado, al igual que el suelo sobre el que se halla situado, no es un patrimonio. Consiste en una sociedad de hombres sobre los cuales únicamente el Estado tiene derecho a mandar y disponer. Es un tronco que tiene sus propias raíces.