¿Acaso soy libre si mi hermano todavía está encadenado a la pobreza?
No es bueno ser demasiado libre. No es bueno tener todo lo que uno quiere.
No es libre el que se ríe de sus cadenas.
El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa.
El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
Por cada hombre libre que cae nacen diez esclavos y el porvenir se ensombrece un poco más.
Si los hombres emplean su libertad de tal manera que renuncian a ella, ¿pueden considerarse menos libres por ello? Si el pueblo elige por un plebiscito a un déspota para gobernarlo, ¿sigue siendo libre porque el despotismo es obra suya?
Para que un país sea republicano y libre, no basta con que lo diga su constitución; es necesario que su inteligencia y situación actual se lo permitan.
En un estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.
El hombre es libre, tiene que serlo. Su primera virtud, su gran belleza, su gran amor es la libertad.
El hombre está condenado a ser libre.
No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.
La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle.
Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libres en sus capacidades y personalidad.
Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades.
Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
La dignidad del hombre requiere que obre según su libre elección, sin ninguna coacción externa.
El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, sólo por breve tiempo conservará su obra.
Que Dios me libre del agua mansa, que de la brava me cuidaré yo.
La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen.
Si nos atrevemos a creer en la vida eterna, a vivir para la vida eterna, veremos cómo la vida se torna más rica, más grande, libre y dilatada.