Un hombre con los pies en el suelo... hasta que le cuelguen.
Tras una ruptura sentimental: "Es una desagradecida, no aprecia el dinero que gasté en ella. Por Navidad, por ejemplo, le compré seis pares de medias. Y en junio, para su cumpleaños, las hice zurcir todas".
Cuando alguien me dice feo, voy hacia él y le doy un abrazo, porque sé lo difícil que es la vida de una persona con discapacidad visual.
No es lo mismo tu hermana en el jardín del Edén, que le hagan a tu hermana en el jardín.
La actividad fundamental del Estado es el robo, aunque le dan otro nombre -impuestos-, bajo la excusa de que se trata de una obligación, inclusive moral.
Siempre que estoy aburrido le mando un mensaje de texto a un número al azar que diga "Ya me he desecho del cuerpo ¿Ahora qué?".
Solo hay un dios y su nombre es Muerte. Y solo le decimos una cosa: hoy no. (Syrio Forel)
Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que amo. Amo tanto que no me importa que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso.
A 9 de cada 10 hombres les gustan las mujeres con los pechos grandes. Al otro le gustan los 9 hombres.
La gran suerte que uno puede tener es hacer lo que le gusta. Dar con eso es la esencia de todo.
Aún no he encontrado a un futbolista o deportista de alto nivel que no le guste lo que hace.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Ese incómodo momento cuando estás acosando a alguien por Facebook y, por accidente, le das a "Me gusta" a un estado suyo de hace dos años.
Mi humor es tan negro, que le pide que me abanique.
De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.
El amor es invisible y entra y sale por donde quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
No nos engañemos, el poder no tolera más que las informaciones que le son útiles. Niega el derecho a la información a los periódicos que revelan las miserias y las rebeliones.
A la gente le encanta cortar leña. En esta actividad uno puede ver inmediatamente los resultados.
Eché una partida de ajedrez con mi sobrino de 8 años. Obviamente, le di una paliza brutal. Porque me ganó el muy hijo de puta.
No hay hombre tan grande o sabio que ninguno de nosotros le entregue su destino. La única forma en que alguien puede guiarnos es devolviéndonos la creencia en nuestro propio autogobierno.
-Mamá, ¿puedo salir? +No. -¿Cómo se llama lo blanco que le echas a la comida para que tenga sabor? +Sal -Bueno, adiós.
Como valiente, le honraba. Pero como ambicioso, lo mataba.
El uso directo de la fuerza física es una solución tan pobre al problema de los recursos limitados que normalmente sólo es empleado por niños pequeños y por las grandes naciones. La solución habitual es que el uso de cada cosa debe ser decidido por una persona o por algún grupo organizado bajo un conjunto de reglas. A esto se le llama propiedad. Si cada cosa es controlada por un individuo que tiene el poder de transferir ese control a otro, llamamos a eso la institución de la propiedad privada.
Una asociación de protección mutua contra la injusticia es como una asociación de protección mutua contra el incendio o el naufragio. No hay ninguna razón para obligar a nadie, sea quien fuera, a apoyar o unirse voluntariamente a una de estas asociaciones, ni para obligar a nadie a reunirse con cualquier otra asociación cuyas ventajas — suponiendo que las tenga — no le interesan o cuyos fines y métodos no aprueba.
Si el individuo soberano posee el derecho absoluto a disponer de su persona y de su propiedad como mejor le parezca, entonces, naturalmente, también posee el derecho a defenderlas. El individuo tiene el derecho a la libre defensa.
-¿De qué murió Paco? +¿Sabes cuál es ese cartel que dice "no cruzar por las vías del tren"? -Sí. +Pues le dieron 8 puñaladas en el pecho.
-Señor, lamento decirle que le hemos diagnosticado Parkinson. +¿Ah, sí? ¡Mira cómo tiemblo!
Winston Churchill, tengo dos entradas para el estreno de mi nueva obra; trae un amigo... si es que le tienes.
Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.
Al amigo no le busques perfecto. Búscalo amigo.