El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.
¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío, aunque yo no la tenga con él?
Puedes hablar de la tiranía de Nerón y Tiberio, pero la verdadera tiranía es la del vecino de al lado.
En tu lucha contra el resto del mundo te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo.
Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.