Tras el devastador tsunami del Océano Índico en 2004, fundé Chefs for Humanity, un modelo similar a Médicos sin Fronteras, pero formado por chefs. No había nada parecido en ese momento, y había una clara necesidad de chefs para ofrecer ayuda y asistencia.
Hubo momentos, especialmente cuando viajaba con 'Comer, Rezar, Amar', en los que, lo juro por Dios, sentía el peso de mis antepasados femeninos, esas esposas de granja suecas de ultratumba que estaban como: '¡Vaya! ¡Ir a Nápoles! ¡Comer más pizza! ¡Ir a la India, montar un elefante! ¡Hazlo! Nadar en el Océano Índico. Leer esos libros. Aprender un idioma.'