Entrar en el terreno de los hechos es entrar en el mundo de los límites. Las cosas pueden emanciparse de ciertas leyes accidentales o pegajosas, pero no pueden escapar a las leyes de su naturaleza. Se puede liberar a un tigre de su jaula, pero no de su piel manchada.
En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados y los buenos recompensados. El éxito se lo llevan los fuertes y el fracaso los débiles.
Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore.
Los hechos son el principio, el medio, el fin; hace un daño irreparable descansar sobre grandes discursos.
Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones.
Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados.
Es hermoso servir a la patria con hechos, y no es absurdo servirla con palabras.