El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio.
Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.
El favor no consiste en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con que se da o se hace.
El que hace un favor a quien lo merece, él mismo lo recibe.
La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor.
El primer favor denegado anula todos los anteriores.
Donde intervienen el favor y las dádivas, se allanan los riscos y desaparecen las dificultades.
Aceptar un favor de un amigo es hacerle otro.
La fortuna juega a favor de una mente preparada.
Un favor bien retribuido es tan maravilloso como el honor, para el que lo confiere y el que lo recibe.